ALCORNOCALES


Vegetación y flora del alcornocal

Es difícil describir un tipo de vegetación que sirva para todos los alcornocales. Aunque el alcornoque está localizado solo en la zona del Mediterráneo occidental, ocupa zonas muy variadas en cuanto a su clima, suelos y vegetación asociada, desde zonas frescas y húmedas a cálidas y relativamente secas.
Dentro de cada clima, además, varían las zonas entre un alcornocal denso a uno aclarado o adehesado, cubierto de matorral, etc.
Aunque existen bosques puros de alcornoque, es frecuente que se mezcle con otras especies arbóreas, sobre todo en zonas donde entra en contacto con climas diferentes. Los árboles más frecuentes en los alcornocales son los de su mismo género Quercus, por ejemplo, la encina (Quercus ilex), el quejigo (Q. faginea), quejigo africano (Q. canariensis), diferentes robles (Q. pubescens, Q. pyrenaica, Q. robur), etc., pero también otros como el acebuche ( Olea sylvestris), el algarrobo (Ceratonia siliqua), o árboles de riberas.
El estrato arbustivo se suele encontrar en alcornocales bien conservados o seminaturales, con especies como el madroño (Arbutus unedo), el lentisco (Pistacia lentiscus), el durillo (Viburnum tinus), el acebo (Ilex aquifolium), el palmito (Chamaerops humilis) los perales silvestres (Pyrus spp.) y el majuelo (Crataegus monogyna).
Respecto al matorral, es especialmente variado y rico en especies, adaptadas muchas de ellas a las perturbaciones del tipo de los incendios o pastoreos moderados. Encontramos aquí jaras y jaguarzos (Cistus spp. y Halimium spp.), brezales (Erica spp.), escobonales y retamares (Cytisus spp., Retama sphaerocarpa), aulagares y tojares (Genista spp., Ulex spp.), tomillares (Lavandula spp., Thymus spp.), y muchos otros.
Por último, las plantas herbáceas que se pueden encontrar varían entre las propias de pastizales más o menos degradados, en los cuales predominan leguminosas (Trifolium, Lathyrus, OrnithopusOr..), gramíneas (Lolium, Brachypodium, Aegylops, ...) y compuestas (Chamaemelum, Tolpis, Carlina...), entre otras muchas, y las propias de los bosques densos y sombríos, donde encontramos a diversos helechos (Pteridium aquilinum, Asplenium...), lianas (Hedera helix, Smilax aspera), diversas orquídeas y liliáceas, etc. 
Es de destacar, sobre todo en los alcornocales más densos y mejor conservados, la abundancia de especies de hongos, algunos de ellos muy apreciados comercialmente, y muchos formando micorrizas con los árboles, a los que ayudan en su crecimiento. Entre los más frecuentes encontramos a la Amanita caesarea, diversas especies de los géneros Boletus, Lepiota y Russula, y otras que se alimentan de la madera del alcornoque como el Hypoxylon mediterraneum y la Armillaria mellea.


Fauna del alcornocal

La fauna del alcornocal es relativamente más uniforme que la flora en toda su área de distribución, con especies propias de los bosques mediterráneos, básicamente. Muchos de los grandes animales del alcornocal han desaparecido casi o totalmente durante la historia debido a la caza o a la transformación de estos bosques por parte del ser humano, entre ellos depredadores como el oso, el leopardo, el lobo o el lince, o grandes herbívoros como caballos y toros salvajes. Otros, sin embargo, como el ciervo o el jabalí, son cada vez más abundantes.
Una de las especies animales que ha sido más importantes en estos bosques es sin duda alguna el conejo. Antiguamente era muy abundante y constituía la base alimenticia de numerosos depredadores, como águilas, linces y otros. Actualmente ha disminuido muchísimo debido a la alteración del medio y a las enfermedades, ocasionando una grave crisis en el ecosistema.
Junto al conejo, otros pequeños y medianos mamíferos como musarañas, erizos, ratones, topillos y liebres conforman la alimentación de las especies predadoras, como son el gato montés, la garduña, la comadreja, la jineta y el meloncillo, estas últimas introducidas por el hombre en la Península Ibérica hace siglos.
También muchas especies de aves se pueden encontrar en los alcornocales, destacando las grandes aves, como el águila imperial, el buitre negro o la cigüeña negra, pero también las pequeñas, desde las propias de zonas abiertas adehesadas o casi esteparias (alcaudones, rabilargos, jilgueros, alondras) hasta las aves típicas de los bosques (arrendajos, pinzones, carboneros), pasando por otras que viven en el matorral (mirlos y currucas), en las riberas (martines pescadores, gallinetas) o en los roquedos (roqueros, golondrinas) presentes a menudo en el alcornocal. Son importantes las especies de caza, como la perdiz roja, la paloma torcaz y los zorzales.
Entre los reptiles, son abundantes los lagartos, como el ocelado, las lagartijas como la rabilarga y diversas culebras (bastarda, de herradura, de escalera...), y entre los anfibios, ranas, ranitas, tritones, sapos y sapillos, todos estos últimos asociados a la presencia de lugares con agua en los que reproducirse.
En total, más de 400 especies de vertebrados se pueden encontrar en los diferentes tipos de alcornocal.
También entre los invertebrados existe una enorme variedad de especies, del orden de decenas de miles, asociados al alcornocal, en sus distintos tipos y muchos exclusivos de él. Entre ellos, innumerables tipos de lepidópteros, coleópteros, himenópteros y arácnidos.

Algunos tipos de alcornocal

No todas las masas de alcornocal son iguales; según las condiciones climáticas, el tipo de uso que han sufrido por parte del ser humano, los suelos sobre los que viven y otros factores, los alcornocales pueden variar considerablemente en cuanto a fauna, flora, estructura de la vegetación, crecimiento y forma de los árboles y calidades y producciones de corcho.
Una primera diferencia se encuentra entre los alcornocales adehesados ("montados" en Portugal) y los bosques más densos. 
El bosque original de alcornoque debía estar constituido por masas densas de árboles altos y esbeltos, de más de 10 m de altura generalmente, y con ricas condiciones de suelo y humedad. Este tipo de bosque denso ha desaparecido prácticamente, y sólo en escasos lugares del Norte de África o de remotas sierras ibéricas podemos encontrar masas de este tipo. 
La mayor parte de los alcornocales actuales corresponden o bien a dehesas más o menos claras, en las zonas llanas o de suelos más ricos, o bien a árboles dispersos entre densos matorrales, principalmente de jaras y brezos, en lugares más marginales y sierras.
La dehesa es un sistema de origen antrópico caracterizado por una masa clareada de bosque alcornocal en el cual se ha respetado parte del arbolado y se utiliza el terreno principalmente para pastoreo o a veces para agricultura. Los árboles protegen parcialmente al suelo de la erosión gracias a la protección de sus raíces y sus copas, lo enriquecen con nutrientes que bombean desde zonas en profundidad, y añaden materia orgánica en forma de hojarasca. Además, proporcionan bellota para la alimentación del ganado en otoño, y producciones de leña, ramones y, por supuesto, de corcho, en el caso del alcornoque. En los sistemas de dehesa se conservan una buena parte, aunque no todas, de las especies del bosque original de alcornoque, y se añaden otras muchas propias de zonas abiertas, agrícolas y de pastizales.
Las zonas de matorral corresponden a veces a dehesas poco rentables, que han sido abandonadas a lo largo de la historia, u otras veces a zonas con suelos pobres, en los cuales no puede crecer fácilmente un bosque. Estos lugares, además, suelen verse afectados por frecuentes incendios que afectan al crecimiento de los árboles y la vegetación. A menudo, un uso incorrecto del alcornocal por parte del ser humano, cultivando o realizando un pastoreo excesivo en zonas de suelos sensibles o en pendiente, ha producido la aparición y extensión de zonas empobrecidas de matorral, en las que se ha perdido el suelo y donde ya no podrá crecer un bosque en miles de años.

Otra clasificación de los alcornocales puede hacerse por los tipos de clima en los que se encuentra, entre otros:
 - Alcornocal de clima cálido y húmedo: son, por ejemplo, los que encontramos en el sur de Andalucía o en ciertas montañas del Norte de África. Tienen un crecimiento rápido y están habitualmente acompañados de una vegetación exuberante, con especies como los rododendros, acebos y laureles.
- Alcornocales continentales: a pesar de no soportar los climas muy continentales, en algunos lugares donde incluso nieva con cierta frecuencia se encuentran masas de alcornocal (meseta norte ibérica, montañas del Atlas en Marruecos...). Estos bosques son pobres en especies de arbustos y matorrales, pero a cambio se pueden encontrar mezclados con árboles como quejigos, robles, fresnos y encinas, entre otros.
- Alcornocales de clima mediterráneo fresco y húmedo : en latitudes relativamente altas, como en el sur de Francia, Cataluña, Norte de Italia, etc. En ellos a veces el crecimiento del corcho se ve ralentizado por la corta estación de crecimiento. En ellos se mezclan plantas propias del clima mediterráneo con otras de zonas templadas europeas, y árboles como el roble peludo o la encina alsina.
- Alcornocales oceánicos : propios de la costa portuguesa, Galicia y la zona del Cantábrico: con menos limitaciones de crecimiento que en las zonas mediterráneas, acompañados frecuentemente de acebos, madroños y matorrales de brezo y tojo.
- Alcornocales del suroeste ibérico : con clima mediterráneo pero suavizado por la influencia atlántica, en Extremadura, Andalucía y gran parte de Portugal. Aquí se encuentran la mayoría de los alcornocales ibéricos, existiendo otros parecidos en el Norte de África. Las jaras y jaguarzos son acompañantes típicos de estas masas, junto a madroños, escobas, cantuesos y muchos otros.
- Alcornocales costeros sobre arenas : típicos de la costa atlántica peninsular y de Marruecos, sobre suelos muy favorables para el alcornoque y con clima suavizado por el mar, se ve acompañado por plantas propias de las arenas y de climas cálidos, como el palmito, el lentisco o algunos jaguarzos

Valor Ecológico de los Alcornocales

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