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Corteza liviana y porosa, que reviste la madera del alcornoque y que en
los primeros tiempos es fina y lisa, engrosando poco a poco a medida que el árbol crece pudiendo llegar a alcanzar 25 cm. de espesor en el tronco de
ejemplares que no hayan sufrido nunca la extracción artificial de dicha capa. Y
este tamaño lo llega a alcanzar porque la propia naturaleza de esta singular En tanto que el alcornoque es joven y realiza su lento y uniforme desarrollo, la corteza, formada a base de capas anuales, va aumentando su espesor proporcionalmente al crecimiento del tronco o rama en que se origina a la vez que se producen en su superficie unas grietas longitudinales profundas o "colenas", presentando entonces un aspecto como de paisaje en agreste convulsión natural; esta capa virgen sin trauma, espontánea, congénita, es la que se llama corcho bornizo, sólo utilizable para ciertas aplicaciones menores o para obtener aglomerados de corcho. Una vez desbornizado el árbol se produce a cada "saca" sucesiva un corcho progresivamente mejor y más valioso. ESTRUCTURA Las células del tejido suberoso son unidades muertas y llenas de aire. La oquedad de éstas se debe a que el crecimiento y suberificación de las membranas pierden el contenido celular. La disposición que presentan es bastante regular, en hiladas radiales y encajadas unas en otras gracias a su forma geométrica formando en conjunto tandas circulares superpuestas. Y debido, precisamente, a esa disposición, posee el corcho gran parte de sus cualidades, tales como la elasticidad y la resistencia. La membrana celular contribuye a las características específicas del corcho. Esta pared que separa los huecos citados anteriormente se halla formada por cinco capas: dos celulósicas, que son las que están en contacto con la cavidad celular; otras dos, suberificadas, de espesor notablemente mayor, y la quinta, lignificada, y por otra parte la más interior de todas, constituida a su vez por dos tabiques de espesor microscópico, íntimamente ligados. Las dos capas intermedias suberificadas, compuestas por estratos de suberina y cera, alternantes, son las que prestan al corcho la elasticidad especial que tanto lo avalora. Las células están atravesadas
por los "plasmodermos", canalillos cuyo diámetro tiene una dimensión aproximada de 6x10
mm, y que, conectando
unas células con otras, hacen que un grupo de ellas actúen como un sistema de vasos comunicantes, es decir, que tienen lugar movimientos complejos de
vapor de agua, en un sentido u otro, según predominen los macroporos o los El grosor de estas membranas a Io largo de la primavera es constante, aumentando luego gradualmente hasta final del ciclo vegetativo. Paralelamente tiene lugar una disminución notable del tamaño de las células. Estos dos cambios simultáneos influyen en la dureza y comprensibilidad: la mayor o menor movilidad del parénquima formado en la primavera atenúa o acrecienta la dureza y la mayor densidad que tienen las formaciones otoñales. De aquí que los corchos que han tenido un desarrollo rápido (cuyos anillos tienen un espesor de 6 a 10 mm), serán menos densos y más comprensibles que aquellos otros cuyas capas anuales sean de 1 ó 2 mm, en los que predominan las células formadas en otoño, de paredes gruesas y reducido tamaño. Las dimensiones de las células del corcho oscilan entre 10 micra (crecimiento otoñal) a 70 micras (crecimiento primaveral) en altura de 10 a 50 micras, respectivamente, en el diámetro de la esfera perimétrica. El espesor de las membranas celulares oscila a su vez entre 1 y 2 micras.
Se llaman lenticelas a los poros existentes en la corteza suberosa y Necesarias para la respiración de ésta, ya que a su través obtiene el colcho el
oxígeno. Tanto la forma, como el tamaño y el porcentaje de las misma tienen mucha importancia cuando el corcho se va a destinar a artículos exigentes y De su forma diremos que es normalmente cilíndrica u ovalada, aunque puede presentar grandes Su diámetro oscila ampliamente entre 0,2 y 8 mm, así como son amplios también los límites en que varían los porcentajes de lenticelas: la densidad mínima es de 30 por cm2 y la máxima de 270. Estos tres parámetros: forma, tamaño y porcentaje, están determinados fundamentalmente por factores genéticos. No obstante, las condiciones ambientales pueden modificar la magnitud de las lenticelas al favorecer u obstaculizar el crecimiento del árbol, y dentro del mismo individuo este tamaño es mayor en las partes bajas del mismo, determinando la porosidad del corcho. La porosidad (P), se define como el área ocupada por circunferencia del corte trasversal de una lenticela sesgada de corcho, en virtud de la cual se establecen tres categorías del mismo:
- Poco porosos: P. menos del 2% CARACTERÍSTICAS CONSTITUCIONALES DE LA CORTEZA SUBEROSA Antes de enunciar los caracteres de la corteza suberosa, queremos significar que utilizando la célula del corcho se hicieron los primeros estudios sobre la estructura celular. El inglés Robert Hooke en su libro MICROGRAPHIA (año 1665), describe cómo el corcho está formado por lagunas poliédricas semejantes a las células de un panal, y de ahí que le llamara "cells": celdillas (en latín, células). Posteriormente, otros científicos añadieron nuevos datos, hasta obtener de dicha célula la descripción minuciosa que hoy se posee. En cuanto a la composición química hay que decir que el primer
descubrimiento notable en las investigaciones sobre la naturaleza o
composición química del corcho, tuvo lugar a principios del siglo pasado con
Cheuieul (1807), que identificó la "suberina", sustancia fundamental, sin duda la La suberina es inflamable es
insoluble en agua, éter, cloroformo, ácido sulfúrico, ácido clorhídrico y
Baja densidad El entresijo del corcho posee un elevado porcentaje de aire, que se sitúa en el
89 por ciento. Consecuencia de este hecho es que su densidad sea muy baja,
oscilando normalmente entre 0,10 Y 0,20 kilogramos por dm3.
Impermeabilidad
Las células del corcho son impermeables a los liquidos y gases, gracias a la
presencia de la suberina. Esta propiedad, unida a la anterior, han hecho del
corcho un material idóneo
para su utilización en una gama de utensilios de pesca y flotadores en general,
uso que se le viene dando desde tiempos remotos.
Elasticidad En virtud de la flexibilidad de sus membranas celulares, el tejido suberoso
posee una gran capacidad para soportar enormes presiones sin sufrir deformación permanente. Esta circunstancia es sumamente importante a la
hora de su empleo como tapón de botella, pues le permite ajustarse
Aislamiento térmico, acústico y
vibratorio
Desde el punto de vista aislante, puede considerarse como polivalente, y en
especial en la incomunicación acustica y térmica, se complementa en muchas
ocasiones.
Resistencia ígnea Resulta ser el corcho un material de difícil combustión o de combustión
imposible con ciertos y determinados tratamientos. Se da frecuentemente el
caso de que tras el incendio del paraje en que habitan alcornoques en posesión
de su corteza, han reiniciado su vida a pesar de la pérdida de sus zonas
verdes y la carbonización de todo el follaje. Además, y al contrario de lo que
ocurre con otros materiales, el corcho, tanto natural como aglomerado, no
desprende vapores tóxicos al quemarse.
Estabilidad dimensional Los "plasmodermos" establecen entre las células la comunicación apropiada
para que el aire pueda circular entre ellas. Esto hace que los cambios de
humedad y temperatura no creen problemas de presión en las lagunas
celulares, y por tanto, de fractura o inestabilidad de los materiales.
El mecanismo mediante el cual se forma el corcho en el alcornoque, es
ligeramente diferente en los troncos jóvenes que por primera vez se recubren
de estratos suberosos que en aquellos otros que ya hayan sufrido el
descorche. Sólo hay una pequeña diferencia en el comienzo de la vestidura a) Bornizo o corcho virgen.
b) Corcho segundero y de reproducción. Extraído el tejido suberoso, la capa generadora externa queda expuesta
a los agentes atmosféricos. La casca "suda" líquidos celulares al ser rasgados
los tejidos en el arranque del corcho; estos líquidos, juntamente con una
cutícula finísima que se forma en el desgarre, constituyen la primera protección
de los tejidos vivos al secarse con el contacto del aire.
El desarrollo de la corteza, una vez iniciada su formación, tiene lugar de
forma análoga ya sea esta corcho bornizo, segundero o de reproducción. Tanto
en uno como en otro caso, las capas generadoras sufren el letargo invernal,
que dura más o menos tiempo según sea la marcha estacional del año y que
está comprendido entre los meses de octubre y abril. El tamaño de las células y
el espesor de sus membranas es, como ya dijimos, mayor en las producidas
durante la primavera que durante el otoño, extremo que facilita la identificación
de la edad del corcho al delimitar los anillos anuales. A simple vista se aprecian
diferenciadas las producciones otoñales por el color más oscuro de su zona
anular, del mismo modo que sucede con la madera. El primer estrato suberoso
tendrá un espesor mayor o menor según que el descortezamiento se haya
hecho antes o después, dado que el lapso de tiempo transcurrido desde éste
hasta la parada invernal será asimismo mayor o menor, aunque, naturalmente,
en dicho grueso el factor a "condiciones atmosféricas" o tempero influirá a su
vez independientemente de la época del descorche.
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