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ANÁLISIS
DE LA CAMPAÑA DE DESPRESTIGIO DEL TAPÓN DE CORCHO
PROMOVIDA POR FABRICANTES DE TAPONES SINTÉTICOS
Desde mediados de la década de los 90 han proliferado
las publicaciones en medios de comunicación de todo el mundo, sobre
todo en países de habla inglesa, de informaciones y artículos de
opinión que responsabilizan al corcho de la aparición de gustos
y olores indeseables en el vino, y de causar pérdidas multimillonarias
en las bodegas. Estas publicaciones, que en la mayoría de los casos
no son contrastadas ni citan fuentes creíbles, están causando un
daño muy importante en la imagen del corcho como método de tapamiento
de vinos. Se ha constatado que, al menos en algunas ocasiones, la
frecuencia de aparición de este tipo de publicaciones se intensifica
coincidiendo en el tiempo y en el lugar con el lanzamiento de campañas
de promoción de tapones sucedáneos de plástico o rosca.
Los técnicos del Departamento de Promoción y Formación
del Instituto CMC han realizado un trabajo de investigación con
el que se pretende fundamentalmente analizar las publicaciones que
difunden mensajes negativos sobre el corcho, para determinar si
han sido elaboradas y divulgadas de manera seria, rigurosa y conforme
a los mínimos criterios de deontología periodística, si son promovidas
por personas o empresas con intereses comerciales contrarios al
uso del tapón de corcho, si existen relaciones entre las empresas
y las personas que pudieran promoverlas, y, en definitiva, si forman
parte de una campaña organizada para desprestigiar el corcho como
material para el tapamiento de vinos.
Para ello, los autores han recopilado publicaciones sobre
el tapón de corcho aparecidas en medios de comunicación de todo
el mundo, han seleccionado las que divulgan mensajes negativos sobre
su utilización, las han traducido a español, y las han analizado
procesando en una base de datos las siguientes variables, entre
otras: título, tipo de publicación, fecha, país, medio y método
de difusión, autor, argumentos que utiliza contra el corcho, fuentes
de la información, productos alternativos citados, empresas citadas
y personas citadas.
Entre 1996 y junio de 2000 se han recopilado unas 150
publicaciones, que en primer lugar han sido seleccionadas para someter
a análisis sólo las informaciones que difunden mensajes negativos
sobre el tapón de corcho, descartando las que hemos considerado
favorables al corcho o neutras.
De esta forma, actualmente este estudio cuenta con una
base documental de 109 publicaciones que han difundido mensajes
negativos sobre el corcho, fechadas todas ellas entre los años 1989
y 2000.
Una vez seleccionadas, las publicaciones han sido traducidas
a español, y analizadas cada una de ellas en función de, entre otras,
las siguientes variables:
- Idioma, país, fecha y medio en que se publica
-¿Qué argumentos
utiliza contra el corcho?
·
¿Problemas de olor o sabor en los vinos?
·
Pérdidas económicas en las bodegas?
·
Escasez de materia prima?
-Calidad-credibilidad
de la información, en función de:
·Género
de la publicación (artículo técnico, art. de opinión, publicidad
o información formalmente imparcial)
·
¿Identifica a la fuente de la información?
·
Si la identifica, ¿quién es la fuente?
·
¿Contrasta la información u opinión con una segunda fuente?
- ¿Propone
el uso de tapones alternativos (plástico o rosca)?
-Si lo propone,
¿cuál?
- Empresas
citadas en la publicación
Las conclusiones obtenidasson las siguientes:
1.- El análisis de las publicaciones estudiadas en este
trabajo permite constatar que se está realizando una DIVULGACIÓN
GENERALIZADA DE ACUSACIONES INFUNDADAS CONTRA EL TAPÓN DE CORCHO:
Se ve que en 95 de las 109 publicaciones analizadas se
acusa al corcho de causar alteraciones en los vinos, pero ninguna
de ellas cita o se basa en un estudio técnico o científico que evidencie
la relación causa-efecto entre los tapones de corcho y las alteraciones
supuestamente detectadas en algunos vinos. Lo mismo ocurre con las
pérdidas supuestamente causadas a las bodegas: 48 publicaciones
señalan al corcho como el responsable de pérdidas millonarias en
las bodegas, pero ninguna de ellas informa sobre la existencia de
partidas inmovilizadas y sometidas a análisis para investigar las
posibles causas de las supuestas alteraciones del vino.
Observando el conjunto de las publicaciones analizadas,
se ve que al inicio del período estudiado (1989) se publica una
ESTIMACIÓN según la cual el 2% de los vinos embotellados podrían
estar alterados a causa del TCA, y se señala al corcho como POSIBLE
vía de transmisión del TCA al vino. Sin embargo, en las publicaciones
de los años siguientes se observa cómo la relación causa-efecto
entre corcho y vinos alterados se da por segura --sin que medie
ninguna evidencia científica--, se acuña la expresión "cork
taint", y las cifras publicadas sobre las supuestas alteraciones
causadas por el corcho van subiendo al 3%, al 7% (1992), al 8% (1995),
hasta alcanzar el 10% (1996), al ritmo que van marcando SIMPLES
ESTIMACIONES de un bodeguero estadounidense, de "algunos informes"
ni siquiera identificados, o del portavoz de una cadena de supermercados.
Y todo ello, sin que en ningún caso se cite un análisis realizado
en alguna de las bodegas supuestamente afectadas ni un estudio científico
de carácter general, y sin dar noticias sobre cuántas son, dónde
están y qué se ha hecho con las botellas de vino supuestamente estropeado,
tanto en las bodegas como en los supermercados.
2.- La mayoría de LAS PUBLICACIONES en las que se ataca
al corcho SON CLARAMENTE PARCIALES, Y PECAN DE FALTA DE OBJETIVIDAD
Y DE RIGOR INFORMATIVO.
Como ya se ha visto, la parcialidad de la mayoría de
las publicaciones que difunden mensajes negativos sobre el corcho
resulta evidente por el propio género de la publicación, ya que
72 de los 100 documentos analizados son publicaciones de opinión
o publicitarias, géneros ambos en los que se renuncia a la objetividad
como principio, mientras que sólo 28 son informaciones que al menos
formalmente aparentan ser imparciales y objetivas.
Pero además, en la mayor parte de los documentos analizados
se incumple repetidamente una de las normas clave de cualquier código
de deontología periodística: la obligación de citar las fuentes
y de contrastar la información con otras fuentes diferentes, especialmente
cuando se divulgan informaciones que pueden causar serios perjuicios
a terceros.
Así, nos encontramos que 56 de las 109 publicaciones
analizadas NO CITAN LA FUENTE, por lo que las acusaciones contra
el corcho que contienen se hacen de forma anónima o en base a rumores.
Y por otra parte, de las 53 publicaciones que sí citan una fuente
--en la mayoría de los casos interesada, como ya se ha dicho--,
sólo 13 contrastan la información con una segunda fuente.
3.- La mayoría de LAS PUBLICACIONES PROMOCIONAN EL USO
DE LOS TAPONES SINTÉTICOS Y DE ROSCA :
Si la parcialidad de la mayoría de las publicaciones
es manifiesta atendiendo simplemente a los aspectos formales, aún
más evidente resulta si analizamos sus contenidos, ya que el 80
por ciento de los documentos considerados en este trabajo propone
y promueve, en muchos casos con vehemencia, el uso de tapones de
plástico o de rosca de aluminio para sustituir al corcho.
Vemos así que la mayoría de las publicaciones toma partido
a favor de una opción comercial: la sustitución del corcho, ya sea
por los tapones de plástico (39%), por los de rosca de aluminio
(21 %), o por cualquiera de los dos (39 %).
4.-LAS PRINCIPALES FUENTES de las acusaciones contra
el tapón de corcho SON LOS FABRICANTES DE TAPONES DE PLÁSTICO y
otras empresas y organizaciones relacionadas con ellos
Como ya se ha visto, en más de la mitad de las publicaciones
no se cita a las fuentes de la información, pero cuando sí se las
identifica, se aprecia que en la mayoría de los casos el origen
de las informaciones que acusan al corcho de causar problemas en
los vinos está en empresas y organizaciones que tienen intereses
económicos directos o indirectos en la naciente industria de los
tapones de plástico
Es el caso del poderoso grupo australiano Southcorp (líder
del sector del vino en ese país, con una división de embalaje que
produce el tapón de plástico Aegis), que es (incluyendo a su filial
Penfolds) citado como fuente en el 23 % de los casos, lo que sitúa
a este conglomerado de empresas como el principal origen de las
informaciones contra el corcho analizadas en este trabajo. En la
misma posición de interés está la empresa estadounidense Supremecorq
(fabricante del tapón de plástico del mismo nombre), citada como
fuente en el 11 % de los casos, lo que la convierte en el más importante
foco de procedencia de las informaciones contra el corcho en los
Estados Unidos. Menor peso, aunque el mismo interés económico, tiene
el fabricante de tapones de rosca Anthony Smith Australasia, citado
como fuente en el 2 % de las publicaciones.
Diferente tipo y grado de interés tienen otras organizaciones
como el Australian Wine Research Institute (A.W.R.I.), un organismo
de investigación y servicios para la industria australiana del vino
cuyos responsables, como ya se ha dicho, han realizado de manera
reiterada manifestaciones públicas de muy escasa credibilidad científica
en contra del corcho y a favor de los tapones de plástico y rosca.
Su posicionamiento resulta más fácil de comprender si sabemos que
el A.W.R.I. recibe el 50 % de su presupuesto de manos de la patronal
australiana del vino, en la que naturalmente Southcorp tiene un
papel preponderante. Este Instituto es citado como fuente de las
acusaciones contra el corcho en el 11 % de los casos, y la patronal
que lo financia (Federación Australiana de Fabricantes de Vinos)
suma otro 2 % de las citas.
Un grupo muy importante numéricamente y que ha desempeñado
un papel clave en la repercusión pública de las acusaciones contra
el corcho es el formado por los supermercados y cadenas de alimentación
británicos Marks & Spencer (6 %), Safeway (4 %), Tesco, Sainsbury
y otros, que en total son citados como fuente en el 21 % de los
casos. No se da en estas empresas, al menos aparentemente, un interés
económico directo que las motive para actuar contra el corcho y
a favor de los cierres de plástico o rosca, y tampoco conocemos
la existencia de relaciones de capital entre estos grupos de supermercados
y los fabricantes de tapones sintéticos.
En todo caso, como ya se ha visto, resulta evidente que,
por motivos que desconocemos, algunos de estos supermercados han
participado como decididos aliados de los promotores de la campaña
contra el corcho, con los que en algunas ocasiones han actuado de
manera claramente coordinada (campaña "What No Cork",
desarrollada conjuntamente por Penfolds y Tesco en el Reino Unido).
5.- Por todo lo expuesto, se puede concluir que el tapón
de corcho está siendo víctima de una campaña organizada para desprestigiarlo
como tapamiento de vinos, a través de la difusión generalizada y
reiterada de acusaciones infundadas, formuladas en la mayoría de
los casos por empresas y organizaciones que tienen intereses económicos
en la industria de los tapones de plástico, y divulgadas por medio
de publicaciones de muy baja calidad informativa que toman partido
contra el corcho y promueven los tapones de plástico y rosca.
Parece evidente que los promotores y principales responsables
de esta campaña son los fabricantes de tapones de plástico, no sólo
porque a ellos les corresponde la autoría de la mayoría de las acusaciones
infundadas contra el corcho, sino también porque tienen una clara
motivación económica que les convierte en los únicos beneficiarios
directos del desprestigio que se está causando al corcho.
Pero las empresas del plástico no hubieran podido desarrollar
esta campaña de desprestigio del tapón de corcho sin el apoyo de
las cadenas de supermercados citadas, que se han hecho eco y han
asumido como propias las acusaciones contra el corcho, y de numerosos
articulistas sobre vinos ("Wine writers") que han utilizado
sus columnas como púlpitos para arengar a los consumidores en una
especie de cruzada contra el corcho, y convertirlos a la nueva doctrina
del plástico.
A los responsables de estos grupos de supermercados cabría
preguntarles por qué han acusado al corcho con tanta ligereza (Marks
& Spencer: "CREO que el cork taint afecta al 10 %"),
y con tanta virulencia (Tesco: "nuestra situación ideal sería
eliminar los corchos completamente…"). Y si respondieran que
lo hacen por sus clientes, para salvaguardar la calidad de los productos
que les ofrecen, cabría pedirles que cuidaran también la calidad
de la información que transmiten a los consumidores, y que dijeran
cuántas botellas les han devuelto los compradores a causa del cork
taint, dónde están esas botellas, y qué análisis han realizado para
llegar a la conclusión de que el origen del problema estaba en los
tapones de corcho.
Las cadenas de supermercados citadas han señalado al
corcho como culpable en base a meras suposiciones y rumores difundidos
de manera interesada. Y piden a las empresas corcho-taponeras que
demuestren la inocencia del corcho, cuando nadie ha aportado ni
una sola prueba fundada que demuestre su culpabilidad.
Pues bien, a la vista del análisis realizado en este
trabajo, ahora estos grupos de supermercados resultan ser sospechosos
de haber difundido de manera reiterada acusaciones infundadas contra
el tapón de corcho, y por tanto de haber proporcionado a los consumidores
informaciones que no son veraces (si es que no son absolutamente
falsas), y por tanto de haber colaborado con los fabricantes de
tapones de plástico en una campaña organizada para desprestigiar
al tapón de corcho. ¿Deberían ser declarados culpables en base a
esas sospechas? ¿O podrían demostrar su inocencia?
La campaña ha sido promovida por empresas con intereses
comerciales contrarios al uso del corcho, principalmente fabricantes
de tapones de plástico y rosca, aliadas con empresas de alimentación
y grupos de supermercados, y con la colaboración de numerosos "Wine
writers" (escritores sobre vinos) poco documentados.
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